Al Guavio en un día

El embalse del Guavio está ubicado en la cabecera municipal del municipio de Gachalá, en el departamento de Cundinamarca, y represa las aguas de los ríos Guavio, Batatas y Chivor. Está creado por la presa Alberto-Lleras que alimenta la central hidro-eléctrica. Desafortunadamente como muchas obras de esta magnitud en nuestro país, está salpicada de una historia de sobrecostos, corrupción y enriquecimiento de unos a costa de otros. Y como la mayoría de veces, el culpable en Miami con los bolsillos llenos. Pero bueno, a pesar de su historia es un lugar de paisajes increíbles, gente super amable y un clima de los mejores para pedalear.

En esta ocasión salimos del municipio de Guasca, a una hora y veinte minutos aproximadamente desde la Capital, de un punto que llaman 4 esquinas por el cruce de 4 caminos, uno que viene de Guasca, otro que
viene desde Guatavita, otro de La Calera y otro de Sopó. Aquí hay un restaurante bien conocido por grupos de ciclistas asiduos, que lo utilizan como punto de encuentro y lugar para calmar el hambre que todos sabemos que aparece después de una buena ruta. Se llama Entre Montañas y lo lleva un amable hombre de nombre Nelson que con una actitud inmejorable siempre está dispuesto a atendernos desde muy temprano.

Comenzamos calentando motores con el conocido ascenso a la Cuchilla, lugar donde se realizan diferentes eventos de ciclismo como el Gran Fondo de NY entre otros. Este ascenso, para los que no lo conocen,
parte del pueblo de Guasca hacia el oriente por una carretera que conduce a Sueva, pavimentada y no muy transitada. 12 km de ascenso desde los 2650 hasta los 3367 msnm. Desde el alto en medio de un impresionante páramo, descendemos unos 10 km por la misma carretera pavimenta. En este punto nos desviamos por una vía sin pavimentar que nos llevará a Sueva pasando por la vereda San José.

Este tramo es en descenso también y consta de otros 10 km. No conlleva mucha dificultad técnica a excepción de algunos segmentos con pendientes que ponen a prueba los frenos, pero son pocos. Desde Sueva retomamos vía pavimentada hacía Gacheta por otros 10 km donde el clima ya comienza a sentirse más calido. En Gacheta que es el pueblo intermedio más grande en el recorrido, paramos a comer algo en un pequeño restaurante sobre la vía principal. No queríamos dejarnos llevar por el hambre ya que sabíamos que venían unos buenos ascensos y nos comimos algo liviano para continuar.

Desde Sueva a Gacheta encontramos una vía relativamente plana con algunas ondulaciones. Un par de kilometros después de Gacheta nos desviamos a la derecha hacia Gama. Hay que estar muy pendiente porque el letrero de aviso está entre unas ramas y es fácil no verlo. Allí comienza una vía sin pavimentar que desciende al río Gachetá. En ese punto estamos alrededor del km 49. Desde allí comenzamos una ascenso a Gama que en la altimetría aparece de unos 7 km pero en la realidad parece que fuera el mismísimo Everest. El terreno es pedaleable con pendientes razonables, alternando tramos de pavimentada y otros sin pavimento. Aquí las piernas comienzan a sentir ya los km que llevamos pedaleando.

Lo que nos motiva a seguir hacia arriba son los impresionantes paisajes y el agradable clima de la zona. Aproximádamente en el kilómetro 60 llegamos al pueblo de Gama que nos recibe con un solazo que comienza a pesar de más. Allí nos relajamos un poco, nos hidratamos y nos preparamos mentalmente para afrontar los últimos 20 km del recorrido.

Comienzan a aparecer los primero tirones con cara de calambres y algún que otro amigo que se ha trasnochado la noche anterior recuerda lo bien que estaba en la mañana encima de su almohada. Nos sacudimos las dudas, montamos y continuamos por un tramo de pavimentada que no dura mucho para jamás volver. Bajamos unos 3 km, subimos otros 3 y comenzamos a ver las entradas del embalse entre las montañas.

El vehículo de apoyo comienza a recojer algunas personas con calambres y todos poco a poco empiezan a recordar esa bonita época de viajes largos en carro donde lo único que nos importaba era: “¿Cuánto falta para llegar!!!!!!? Descendemos a un puente de película que nos conduce al túnel de San Franciso. Un Túnel de 1 km que atraviesa una imponente montaña que parece imposible de atravesar. No es un túnel como al que estamos acostumbrados cuando vamos en nuestro carro. Es en vía sin pavimentar, bastante regular, en este sentido es en ascenso, caen chorros de agua fría del techo que se filtran a través de la montaña y la iluminación es de escena de terror. Para los aventureros un bonito tramo, para los claustrofóbicos una excusa más para pedalear fuerte y salir de ahí rápido antes que la montaña se venga encima. Saliendo del túnel nos quedan un par de km en ascenso para luego descender a Gachalá nuestro destino final. Un pequeño pueblo sin mucha oferta turística, tranquilo como ninguno. Allí comemos algo en un puesto en la plaza central, repasamos sin fuerzas las principals anécdotas de 83 km de camino y sin mucha dilación, retomamos el viaje de regreso lleno de ronquidos y ciclistas felices y satisfechos por tener una historia más en el repertorio que contar.

Desde Nomads promovemos la práctica responsable del MTB, reconocemos en nuestro país un lugar inmejorable para la práctica de este deporte y animamos a todas las personas a adueñarse de nuevo
de este bonito lugar y sus caminos para que las manos inescrupulosas no destruyan lo que nuestros
hijos podrían disfrutar.

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